~ música ~

Cap 14: El puñal

No sabía cómo ni por qué, la falta que había cometido era grande y tendría una reprimenda segura. Mi cabeza iba por parajes muy lejanos cuando recordé una de las principales reglas que habían en mi casa: “cuando llegues tarde, tienes que avisar”.

- ¿Qué pasa Trini? Por favor explícame.

- No entiendo qué me pasó, ay Lucas…

- Tranquilízate, respira hondo y cuéntame qué es lo que pasa – le hice caso y respiré hondo, luego busqué mi celular para ver si había sucedido una catástrofe.

- ¿Y? dime luego que ya me tienes preocupado.

- Lucas, son casi las 12.

- Quieres decirme que… ¿te alteras así por la hora?

- Claro que no es por la hora, es que debí avisar que llegaría tarde.

- Oh, tienes razón. Pero no es tan grave.

- Mira – puse mi celular al frente de él para que pudiera ver perfectamente la pantalla.

- Tengo once llamadas perdidas y apostaría mi vida a que todas son de mi casa.

- Entonces no esperes más y llama, antes de que sea más tarde y te regañen por mi culpa.

No fue necesario buscar el número de mi casa porque mis dedos en forma automática digitaron cada tecla en perfecto orden. El teléfono sonó dos veces y al otro lado de la línea contestaron.

- Aló.

- Mamá, lo siento, se me hizo tar…

- ¿Trinidad? Por el amor de Dios, ¿estás bien?

- Si mamá, estoy bien. Debí llamar antes, discúlpame.

- Pero ¿estás bien?

- Si mamá, estoy bien. ¿Por qué lo preguntas tanto?

- Oh Trini, estábamos tan asustados. Yo te llamé muchas veces pero no contestabas y no sabía qué hacer. No te encontrábamos…

- Tranquila mamá, ya te dije que no pasa nada. Sólo que se me hizo tarde y se me olvidó llamar.

Para Lucas debía ser un poco confuso escuchar lo que decía porque repetía una y otra vez “estoy bien”, ponía cara de curiosidad cada vez que lo mencionaba y se veía un poco nervioso. Seguramente se debía sentir culpable de mi olvido, él me había traído a su casa y debido a eso yo no estaba en la mía.

Al otro lado del teléfono se escuchaba como mi mamá hablaba con otras personas y les decía que yo estaba bien y que no había motivo para seguir preocupados.

- Mamá, ¿pasa algo malo?

- Ay hija, no sabes cuanto… ¿dónde estás?

- Emmm, en la casa de Lucas – me ruboricé al contestar.

- Eso quiere decir que, acaso… ¿no estabas con Alexandra?

- Pues si, pero hace varias horas que ella está en su casa. – mi madre profirió un largo suspiro.

- Hija, sería bueno que vuelvas a casa.

- Mamá, me estás preocupando, dime que sucede.

- ¿Tienes como llegar aquí? Porque si no es así le diré a tu padre que pase por ti.

- No te preocupes, voy para allá, un beso.

- Llega pronto hija, adiós.

La conversación me había aturdido y no había entendido casi nada de lo que mi madre había tratado de decirme. ¿Qué estaría sucediendo?

Miré a Lucas, él parecía entender aún menos que yo porque tenía una expresión de confusión en la cara.

- Lucas, necesito que me lleves a casa lo antes posible.

- Claro, no hay problema.

Nos pusimos nuestros respectivos abrigos y salimos a la fría noche. Metí la caja del brazalete en mi bolsillo y me subí al auto mientras Lucas ponía llave en la puerta de salida. Entró en el auto y rápidamente partimos rumbo a mi casa.

- Algo ha pasado pero mi mamá no me dijo.

- Te veías muy extraña cuando estabas hablando con ella.

- Es que no le entendía absolutamente nada. Me preguntó muchas veces si acaso me encontraba bien. Es tan extraño.

- No te preocupes, pronto estaremos en tu casa.

- Gracias.

- Trini, siempre estaré para ayudarte mientras seas una damisela en apuros.

- Me pregunto qué estará pasando.

- Mmm. Trinidad, cuando lleguemos a tu casa, me gustaría entrar contigo.

- ¿Qué quieres hacer qué?

- Es lo menos que puedo hacer, no deben regañarte a ti. Es mi culpa que no estés en tu casa y voy a dar la cara por eso.

- Lucas, no te preocupes, en serio.

- Insisto, quiero pasar. A no ser que tu no quieras.- el sólo hecho de pensar que Lucas iba a conocer a mis padres me ponía los pelos de punta y se me revolvía el estomago de imaginar la escena. Pero por otro lado, Lucas quería defenderme y eso estaba bien, tenía que aprovechar la situación y… probablemente mis padres en algún momento tendrían que conocerlo…

- Está bien, puedes entrar conmigo cuando lleguemos.

No nos demoramos mucho en el viaje. Lucas estacionó el auto y luego nos bajamos apresuradamente.

- Antes de que entremos quiero que sepas algunas cosas.

- Dime.

- Mi padre a veces es un poco desagradable con los chicos pero no lo hace de mala persona, es que se pone un poco aprensivo conmigo pero no es nada en tu contra.

- Está bien, lo tendré en cuenta.

- Y mi mamá es my cariñosa así que, si por alguna razón te abraza, no te asustes.

- Jaja, ningún problema.

- Y, por último, está mi hermana. A veces tiene un sentido del humor fuera de lo común, pero es una buena niña.

- OK, entendido el mensaje.

Cuando abrí la puerta, entré en un mundo desconocido. Adentro de mi casa habían policías caminando de un lado a otro, mi hermana estaba hablando con un oficial y mi madre estaba sentada en un sillón con cara de confundida y los ojos desorbitados.

- Gracias al cielo que estás a salvo. – se dirigió directo hacia mi y me apretó en un fuerte abrazo, después de unos segundo me soltó y empezó a llenarme de besos.

- ¡Mamá! ¿qué es lo que pasa? Por favor, dime.

- No puedo creer que no te pasara nada. Estábamos muy asustados.

En ese momento mi papá bajó por las escaleras y en cuanto me vio, corrió a abrazarme al igual que lo había hecho segundos antes mi madre.

- Papá, ¿podrías decirme que es lo que pasa? No logré que mamá dijera nada…

- Se trata de tu amiga.

- ¿Mi amiga? – recordé lo que mi mamá me había dicho por teléfono - ¿algo le pasó a Alex?

- Me temo que si hija.

Me di media vuelta y miré a Lucas, su piel se había puesto pálida y su cara estaba descompuesta. Volví a mirar a mi papá.

- ¿Qué pasó?

- Es algo, fuerte.

- Dime papá, esto me está superando. ¿Por qué nadie me dice nada?, ¿¡por qué hay policías en la casa!? ¡Quiero que alguien me diga!

Mi mamá me tomó de un brazo y me condujo hacia el sillón donde había estado antes de mi llegada. Lucas me siguió como si fuera un fantasma, al parecer nadie se había percatado de su presencia.

- Ale está herida. – un balde me calló encima, ¿cómo podía estar herida? Hace pocas horas habíamos estado juntas, algo debía estar mal.

- No puede ser, yo estuve con ella unas horas atrás – sentí que todos se callaron y el silencio reinó en la casa. Los policías se acercaron al lugar donde me encontraba y todos los ojos estaban puestos sobre mi.

- Dime hija, ¿a qué hora fue la ultima vez que la viste? – me dolía la cabeza mientras hacía un intento por recordar lo que había sucedido. Trataba de estrujarme el cerebro mientras encontraba la respuesta a esa simple pregunta y no sabía por qué, me sentía en blanco.

- La dejamos en su casa a las 9 con 45.

Silencio nuevamente. Lucas había respondido por mi y recién en ese instante la muchedumbre había reparado en que había alguien más en la casa que no era de la familia Cruz.

- ¿Quién eres? – preguntó un policía.

- Mi nombre es Lucas Gilleman, soy compañero de Trinidad y de Alexandra.

- Lo siento, olvidé presentarlo.

De todos los escenarios que podría haber llegado a imaginar para el día en que Lucas conociera a mi familia, este seguramente era el más bizarro e impensado. Mi padre se dirigió hacia el chico que estaba de pie al borde de la sala y le tendió la mano.

- Lamento decir que no es la mejor ocasión para conocerte pero, es un gusto.

- Emm, el gusto es totalmente mío, señor Cruz. – Lucas le estrechó la mano a mi padre con seguridad y luego del apretón vi como sus facciones se relajaban un poco.

- No quiero ser testaruda pero, ¿podría alguien explicarnos lo que sucede?

En ese minuto llegó mi hermana y se sentó junto a mi.

- Trini, al parecer tu amiga iba en dirección a una fiesta con su novio cuando los asaltaron. A él le pegaron pero, la peor parte se la llevó ella – mis oídos no daban crédito a las palabras de Julieta – a tu amiga la apuñalaron.

Los minutos siguientes fueron como si tuviera metida la cabeza en una cubeta con hielo. Me sentía anestesiada. Entendía menos de la mitad de las cosas que me decían y oraciones sueltas daban vueltas a mi alrededor, “a tu amiga la apuñalaron”, “pensábamos que estaban juntas”, “está en la clínica”, “la pasaron a pabellón” “perdió mucha sangre”, “Trinidad, ¿te sientes bien?”, “responde Trinidad, ¿te sientes bien?”

Era Lucas quien me hablaba. No me había dado cuenta de nada, el chico de mis sueños se encontraba sentado a mi lado, ocupando el lugar que había tenido Julieta cuando me contó…

- Dime por favor que es una pesadilla y que Ale está bien.

- Lo lamento – por primera vez las palabras de Lucas no me calmaron.

Los policías ya se habían ido y nos encontrábamos solos en la sala. Seguramente el resto de mi familia andaría por ahí, dando vueltas por la casa.

Suavemente, Lucas pasó sus dedos sobre mis mejillas y me percaté que seguían un patrón.

- Haz llorado mucho. – hasta que lo mencionó, no me había dado cuenta. Mi cara estaba surcada por lágrimas. Me abalancé sobre él y lo abracé.

- No entiendo nada.

- Tranquila, todo esto es demasiado. Es mucho para ti. – poco a poco solté mis brazos y me alejé lo suficiente como para mirarlo a los ojos. Pensaba decir algo, preguntar algo… pero no salían palabras de mi boca.

- Esta noche han pasado una infinidad de cosas. Habían muchas emociones mezcladas aquí… he podido escuchar… algunos pensamientos.

El hecho de que Lucas recuperara sus capacidades perdidas debió alegrarme pero estaba segura que mi expresión no reflejaba ni el menor atisbo de felicidad.

- Tranquila, sé que te alegras por mi.

- Sss… si.

- No se quién dijo qué cosa porque eran muchas voces y las sentía lejanas pero, tengo una idea de lo que ha pasado con Ale.

- Dime. Por favor.

El chico de los ojos pardos relató la historia como mejor pudo, tomando en cuenta la confusión del momento.

Ale había decidido salir con su novio, el problema era que, ni Lucas ni yo, sabíamos de la existencia de un novio así que, por lógica, asumimos que se trataba de Benjamín. Iban rumbo a una discoteca cuando un grupo de cuatro hombres los interceptaron y trataron de robarles sus cosas. Según la versión del “novio”, no opusieron resistencia pero los tipos se habían querido sobrepasar con Ale, en ese momento las cosas se pusieron feas y comenzó la pelea. Al supuesto novio lo habían pateado en el suelo y había sido alcanzado por el cuchillo que, afortunadamente, sólo lo había rasguñado en un brazo y, al tratar de defender a Ale había resultado con una mano fracturada. A Ale la alcanzó una puñalada perdida, dirigida muy probablemente al novio. Cuando los asaltantes vieron que Ale se ahogaba, debido a que el cuchillo había llegado a uno de sus pulmones, huyeron del lugar y el novio pudo llamar una ambulancia. Lucas dijo que después de eso no entendió nada más.



2 Comments:

  1. ***chivis*** said...
    wuauuu!!!

    cadavez se pone mejor la historia, pobre ale y benjamin, ya quiero saber q pasa!!
    Carla said...
    Cada vez logras que tu historia se vuelva mas interesante de lo que pensaba.

    No dejan de pasar cosas sorprendentes a cada momento.Cuando uno piensa que todo esta saliendo bien entonses puff y viene el catastrofe.

    Sigue asi !
    Espero que luego puedas terminar con tu libro y a lo mejor publicarlo si eso te gustaria.

    Yo estaria encantada de tener un ejemplar =)

    Un beso grande !

    Se te quiere

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