~ música ~

Cap 7: El Secreto

Pasaron los días… no volví a hablar con Lucas del tema de los mensajes pero nuestra amistad iba cada día mejor. Algunos días me iba a buscar a mi casa en la mañana, lo que yo agradecía enormemente porque me permitía dormir una hora más y no pelear por un puesto en el autobús. A pesar de que cada día nos llevábamos mejor, había ciertos temas “prohibidos”, yo no pregunté más por su lado oscuro y misterioso y él no volvió a mencionar a Gabriel.

Mis días eran casi perfectos, hablaba con el chico de los ojos pardos, me llevaba estupendo con Ale, en la universidad me estaba yendo bien y Jorge ya no me perseguía como antes.

Lo único que perturbaba mi felicidad, además del profesor Rodríguez, era el hecho de no tener claro mis sentimientos hacia Lucas. Él era sumamente lindo, inteligente, agradable y, cuando quería, muy simpático. Había días en que literalmente lo adoraba y otros días en que me hastiaba un poco, pero en general las cosas iban bien. Me costaba descifrar los pensamientos de Lucas porque su ánimo seguía cambiante. El martes siguiente al episodio en la biblioteca incluso me abrazó por un momento en la cafetería durante el almuerzo, pero el abrazo duró apenas dos segundos, hasta que se dio cuenta que todos nuestros compañeros nos estaban mirando.

Ale tenía serias dudas con respecto a mi relación con Lucas, según ella había una gran atracción entre nosotros y en algún momento eso desencadenaría en algo más… tangible o real. El problema era que ni yo estaba segura de las cosas con Lucas, él seguía tan misterioso como siempre y llegué a la conclusión que por más que tratara de analizar sus comportamientos y reacciones, no lograba nada, a lo más perdía tiempo precioso en las noches que podía ocupar durmiendo un poco más, considerando que en la universidad me estaban exprimiendo el cerebro con tantos conocimientos y pruebas sorpresas.

Dos semanas después de que Lucas me dijera que él había sido el responsable de los mensajes, se me acercó de forma enigmática. Era extraña la capacidad que tenía Lucas para aumentar mi ansiedad a niveles extremos e insospechados, cada palabra hacía que tuviera más curiosidad por él.

- Sé que es lunes y que mañana tenemos clases temprano pero necesito mostrarte algo, y para eso tenemos que viajar un poco.

- ¿Viajar?

- Si, pero tranquila, son como 15 minutos en mi auto. ¿Me acompañas?

- No sé.

- Vamos Trinidad, prometo ir a dejarte a tu casa después. Y si quieres te paso a buscar mañana para que no llegues tarde a clases.

- ¡Hace días que no llego atrasada!

- Bueno, entonces si no quieres no te paso a buscar.

- No quise decir eso.

- Entonces, ¿vamos?

- Bueno, vamos.

Nos subimos a su auto y se dirigió fuera de la ciudad. Justo como había dicho, en 15 minutos habíamos llegado al lugar que buscaba, detuvo el auto y nos bajamos. Estábamos a un costado del camino principal y frente a nosotros estaba el paisaje más hermoso que hubiese visto en mi vida. Había un camino rodeado de álamos, todo era verde y había flores de color violeta por todas partes. Caminamos por unos minutos y de pronto Lucas se detuvo frente a un gigantesco cerezo.

- Este es el lugar al que te quería traer.

- Es muy lindo, no lo conocía.

- Muy poca gente lo conoce, quiero decir muy poca gente normal.

- ¿Normal?

- Si, te traje hasta acá justamente por eso. No muchas personas se detienen a mirar su alrededor. El primer día que fuiste a la universidad me dí cuenta de que eras diferente a los demás, no eras una chica común y corriente.

- Bueno, siempre he pensado que soy un poco extraña.

- No se si extraña es la palabra precisa, pero te puedo asegurar que no eres igual a los demás. Antes de que me ponga a hablar de otras cosas, hay algo importante que quiero que sepas.

- Dime – sentía que por fin iba a saber un poco más de Lucas y la idea de conocerlo mejor hacía que se me revolviera el estómago por completo.

- Necesito que tengas la mente abierta, lo que te voy a contar, no mucha gente lo entiende, generalmente se niegan a lo diferente. Por eso pienso que tú puedes creerme, porque no eres igual a los demás. Yo formo parte de una familia poco común en tu mundo. En mi casa nos caracterizamos por tener ciertas cualidades que no se ven a diario.

- ¿Qué quieres decir con eso?

- Primero quiero contarte todo, después te voy a mostrar a lo que me refiero.

- Como digas, soy toda oídos.

- He pasado la mayor parte de mi vida en un mundo diferente al que conoces, de donde yo vengo las cosas son mucho más sencillas que acá, casi nadie se fija en cómo andas vestido, si eres lindo o feo, alto o bajo. La gente vive feliz sin molestar a los demás, o por lo menos así era hasta hace un tiempo. Pero cuando llegamos a una edad, exactamente a los 16 años, tenemos que salir de nuestro entorno para conocer el mundo normal y saber como viven en las ciudades. Si no hiciéramos eso, nadie vendría a este mundo.

- Espera, haces que parezca que vienes de otro planeta o algo parecido.

- Jaja, no es precisamente otro planeta. Es este planeta, sólo que en un lugar y espacio no conocido por la gente común y corriente.

- Veo que cuando me hablabas de la magia lo decías en serio.

- Siempre te hablé en serio.

- Pero para mi es difícil entenderte. – miles de cosas pasaban por mi cabeza, tantos momentos, vi pasar por mis ojos la motocicleta de Lucas y la forma repentina en que apareció su auto, cómo había obtenido dos veces mi número de teléfono, cómo sabía lo del correo de Gabriel, aquella vez en que se rió como si supiera lo que yo pensaba… quizás Lucas no me estaba jugando una broma, quizás lo que me decía era cierto…

- Me imagino, por eso mismo te voy a mostrar algo cuando termine de contarte mi historia.

- Trataré de no interrumpir.

- Hace 3 años que estudio aquí y que vivo en tu mundo, claro que voy a mi casa de vez en cuando para ver a mi familia y no perder la esperanza. Hay cosas aquí que no me agradan como la envidia y el rencor. En mi mundo, la mayoría del tiempo ves cosas hermosas. Donde está mi casa hay flores y árboles por todos lados, el cielo está limpio y cada noche te puedes recostar en el pasto a mirar las estrellas. Los animales corren libremente y nadie los caza o los persigue, claro que no son animales como los que tú conoces. En mi mundo hay unicornios, dragones, salamandras, aves del paraíso, en fin, todos los seres que aparecen en los cuentos son reales y viven en mi mundo.

- ¿Unicornios?

- Por favor déjame terminar. Cada uno de lo nacidos en mi tierra tenemos algo especial. Algunos manejan el agua de una forma especial, otros dominan el fuego, hay algunos que tienen una gran afinidad por los animales y…

- ¿Y tú, qué tienes de especial?

- Mi don es un tanto extraño. Tengo una forma diferente de relacionarme con las personas. No siempre es igual pero, hay veces en que puedo escuchar las voces internas, algo así como escuchar los pensamientos o leer la conciencia, pero eso sólo ocurre cuando los sentimientos que tienen son muy fuertes o están eufóricos. Otras veces puedo sentir lo que sienten otros, por ejemplo, ahora estás llena de un sentimiento de ansiedad pero, es muy potente lo que sientes ahora, estás nerviosa, siento que tienes deseos de salir corriendo pero también tienes curiosidad. ¡Estás asustada!

- ¡No! Quiero decir, algo así pero, tu no me asustas, es que me estás contando tantas cosas que es difícil de asimilar tanto y bueno, al principio pensé que tú…

- Pensaste que estaba loco.

- Mmm, algo así.

- No te preocupes, es lo menos que podría pensar alguien después de todo lo que he dicho. Ahora te voy a mostrar algo.

En ese momento pensé que nunca llegaría a ver algo más alucinante que aquello pero me equivocaba, tan sólo días después entraría en un mundo fantástico.

Lucas puso cara de concentración y miró fijamente al árbol que estaba frente a nosotros. Al principio fue casi imperceptible pero luego el viento empezó a ser más evidente. Una tibia brisa agitaba las ramas del cerezo y soltaba hojas y flores que empezaron a danzar en el aire. De a poco fueron bajando hasta llegar al nivel del suelo y de un momento a otro me vi rodeada de flores que giraban ciñéndose a mi cuerpo. Sentía algo tibio en el aire, algo que hacía que toda mi piel se erizara, estaba sintiendo la magia de Lucas. De pronto lo miré y vi que miraba mi cara fijamente, en ese instante se rompió el encanto y todas las flores cayeron al suelo.

- Creo que dijiste que tu don consistía en sentir lo que sentían las demás personas.

- Si, pero eso no es lo único que hago. Digamos que tengo algo de control en lo relacionado con la tierra.

- Así veo, fue simplemente fantástico.

- Gracias. Como te pudiste dar cuenta, también tengo cierta conexión con la naturaleza.

- Es impresionante lo que haces. No pensé que la magia existiera a este nivel, es realmente alucinante.

- Cuéntame más, quiero saber las cosas que eres capaz de hacer.

- Ufff..., eso sería muy largo pero tranquila, de a poco te iré contando todo lo que necesites saber de mi.

En ese momento, no había nada ni nadie más en el mundo, sólo estábamos los dos en un mundo de ensueño y fantasía. ¿Cómo podía ser que tuviera frente a mí a alguien tan especial y no me diera cuenta antes? Ahora muchas cosas tenían sentido, todo se estaba aclarando en mi mente y así como fui entendiendo, me fui tranquilizando. Ya no tenía deseos de salir arrancando, ya no quería moverme del lado de Lucas.

- El lugar de donde vengo se llama Odunia, aún no se muy bien donde está ubicado, es algo metafísico que me supera un poco pero, en palabras amplias, es una parte de la Tierra pero en otra era. El tiempo para nosotros es diferente, hay algunos odunianos, muy pocos, que pueden controlar el tiempo bajo ciertos rangos, es realmente genial.

- Waw! Controlar el tiempo… todo esto es… es… no se como describirlo.

- Lo sé, jaja – Lucas me miraba con esos ojos que tanto me gustaban, su mirada era profunda y cálida. Lo había tenido frente a mí hace meses y era imposible que no me diera cuenta antes de los que sentía por él. Si antes tenía dudas, todo había cambiado. Yo realmente quería a Lucas Gilleman, y no precisamente como un amigo.

- Trini, se está haciendo tarde.

- ¡No Lucas! No puedes dejarme así, tengo tantas preguntas.

- Trini – se acercó peligrosamente a mi – no te preocupes, como ya te dije, te diré todo lo que necesites saber, pero creo que por hoy es suficiente. Ya se está haciendo tarde, regresemos al auto.

Caminamos de vuelta por aquel sendero que ahora tenía otro significado para mí, nunca podría olvidar aquella tarde. Las respuestas que tanto quería ya estaban en mi poder y junto con ellas, llegaron nuevas intrigantes a mi mente pero como Lucas dijo, yo sabría todo lo que necesitaba saber de él.




1 Comment:

  1. Maysu said...
    Uff, por fin!!! genial!! es así como otra dimensión? que genial!! (te confieso que tengo otra historia que se relaciona con algo similar, o sea, con otra dimensión, pero para nada tan maravillosa como la tuya, es mas bien oscura jeje)

    Me encantó, sobre toda la escena cuando ella es envuelta por esas flores lilas, me encantó!!


    ya te pillo, me queda solo un capitulo.


    maysu

    pd: por casualidad has leido algo de lo mio?? ajjaa no es presion, pero si llegas a leer me gustaría saber qué opinas.

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